Lectores & Colaboraciones
Mayo 18, 2008 por Cuba Fans de macrobiotica
Refranes desde Andalucía por Techy.Amal
Publicado Mayo 23, 2008 por Cuba Fans de macrobiotica | Editar
Mas colaboraciones de los amigos. Ahora son amigos de la Macrobiótica desde Andalucía. Ohh que bello lugar. Cuando era pequeña mi abuelo nos contaba historias de allá y bailaba y cantaba muy bien pues ese abuelo que me crió era valenciano. Nos contaba de los moros y nos enseñaba los libros de los Palacios tan bellos allá y yo soñaba con aquellos cuentos que me parecían de hadas. Aqui hay un parque donde hay una reproducción de la Alahambra con su espejo de agua y sus leones.
Uno de los libros que mas me gusta es Una Judia en Toledo de Louis Feuchwanger, Si tienen alguno recomiéndenmelo como alimento para el alma.
Refranes desde Andalucía…
Hola a todos, os escribo desde España, Andalucía, enviamos saludos desde nuestra Escuela de Cocina Macrobiótica - Taller de Vida, envío saludos y agradezco vuestro espacio sobre la macrobiótica.
Algunos refranes de cocina:
No hay refrán que no dé qué pensar:
- “Échate a enfermar, verás quién te quiere bien o quién te
quiere mal”
Los refranes nos invitan a ser prudentes y tomarnos en serio la salud:
- “La salud no es conocida hasta que es perdida”
- “Entre salud y dinero, salud quiero”
- “Más vale prevenir que curar”
Pero comer bien no significa comer abundante. Por el contrario, los excesos son peligrosos:
- “Come para vivir y no vivas para comer”
- “De grandes cenas están las sepulturas llenas”
Leche de Arroz - Colaboracion desde Andalucía Techy. Amal
Publicado: Mayo 23, 2008 por Cuba Fans de macrobiotica | Editar
LECHE DE ARROZ
Se lava 1 taza de arroz, 1/2 taza de avena y una tira de alga kombu.
Se añaden 10 tazas de agua y se lleva a ebullición
Se baja el fuego y se deja cocer de 1h. a 2h.
Se coge el líquido y se sazona con melaza de arroz.
Ideal para bebes - niños - adolescentes - madres lactantes… etc.
Un beso,
Techy.Amal
ayurveda@onlinehome.de
Recetas macrobiotica por gentileza de
Techy.Amal - España - Consultora macrobiótica - profesora de cocina - nutricionista ortomolecular
Un beso,
Techy.Amal
ayurveda@onlinehome.de
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Una receta interesante - SORPRESAS DE LEZAMA
Un amigo lector nos envía esta interesante receta que aunque no es una Receta para Dieta Macrobiótica, por el interés que sabemos despertará en nuestros lectores la ponemos a su disposición y si tiene cumpleaños ya sabe a probarla, aunque si es Fans de la Macrobiótica no se deje caer en la tentación.

Disfruten de una buena lectura.
SORPRESAS DE LEZAMA - SORPRESAS DE PAN
Escritor Cubano, Spirituano de nacimiento devenido Santiagero
Leer Paradiso de José Lezama Lima puede ser un placer. Leer Paradiso de Lezama Lima puede ser una tortura. Placer si lo hacemos con el estómago lleno. Tortura si lo hacemos con el estómago vacío. No es de ignorar que esta novela tiene mucho de buena mesa, buenas maneras, buen oficio de armar y desarmar carnes para alimentar tanto al cuerpo como al espíritu.
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Ya se han estudiado con bastante detenimiento los contextos culinarios de Paradiso. Recordaba yo cómo en el capitulo VII se escucha la voz de Augusta cuando dice: están comenzando a hervir las cazuelas y el aroma del perejil le dará aún más animación a la comida. Y así a lo largo de toda esta saga familiar el olor de las especias alumbrará los caminos tortuosos de un niño signado por el asma. Más adelante aparece la disquisición de panqué o panetela elaborada a partir de de una pasta disiuilada de yemina, harina grano de oro, y mantequilla muchas veces rancia. Pero cuando yo hago un panqué, el gallinero de la finca con las mejores ponedoras se queda vacío, la mantequilla es de los padres trapences. Sucesión de delicias que comportan en sí mismo un ritual ya perdido Ese ajedrez donde cada comensal ocupa un lugar fijo en el tablero de comer. Augusta en un extremo y el doctor Santurce en el otro. Ningún detalle olvidado: La calidad excepcional se brindaba en el mantel de encaje, en la vajilla de un redondel verde que seguía el contorno de todas las piezas, limitado el círculo verde que seguía el contorno de todas las piezas, limitado el círculo verde por los filetes dorados. Todo una geografía, un ágape, un ritual casi de cuáquero, casi de benedictino para darle la bienvenida a una cuajada sopa de plátanos a la que se le añadido un poco de tapioca. Como la entrada de un ejército triunfante se suceden las descripciones y todo parece llegar al paroxismo con ese pulverizado soufflé de mariscos, con la sempiterna custodia de un coro de langostino.
Y así pudiéramos estar hablando por horas para gusto de nuestro intelecto y para gusto de nuestras glándulas salivales.
Una amiga, Graciela Wider, desde Buenos Aires, Argentina, me habla de una comida reciente en la que menciona más de una palabra que de algún modo me resulta lezamiana. No tengo ideas de que si los chipirones que refiere es lo que nosotros conocemos como calamares. Para las costas de Cantabria es muy popular una especie de molusco pequeño que se le llama chipirón. Hace poco en casa de los ahijados mi comadre los preparó rellenos con queso y jamón. En La Habana hace unos años había un restauran que su especialidad era la comida catalana y preparaban unos calamares enteros al horno (salamas al fforu) y le ponían nueces sin cáscara, especias, salsa común, rodajas de pan y caldo de pescado. Algo divino. Yo los prefiero rellenos con guisantes ( para ser más específico, con garbanzos) que es una receta que lleva huevos duros y crudo, ajo, perejil, pan remojado con leche, cebolla, zanahoria, perejil, puerro, tomillo ( esa especia maravillosa y muchas veces ignorada en nuestra mesa), laurel. En algunos sitios le agregan vino blanco seco, y por supuesto que los guisantes ( y vuelvo a recargar que yo los quiero con garbanzos) , sal y pimienta.
Hay por ahí, en Paradiso una referencia velada a un dulce espléndido que se conoce indistintamente como Sorpresa de pan o Pan rico y que es un plato que trabaja con cuatro niveles: Almíbar, Natilla, Caramelo y el Merengue. Sin ánimos de convertir estas palabras en un recetario al uso me gustaría invitarlos a su elaboración.
Para este dulce es necesario 1/2 libra de pan de flauta. Esos panes que no siempre tienen que ser vallejianos.
Almíbar ( Mi abuela materna lo llamaba Arrope . En principio no es más que azúcar disuelta en agua y puesta al fuego hasta que llega a consistencia de jarabe.)
1 1/2 tazas de azúcar
1 taza de agua
1 cucharada de vino seco
1-4 ce canela molida.
Para la Natilla (En algunas parte del centro del país oí llamarla Cremilla. El plato original se hace cociendo yemas de huevo y azúcar y leche).
1 1/12 taza de agua
5 cucharadas de leche condensada
2 cucharadas de maicena
1/2 cucharadita de sal
3 yemas de huevo
1 clara
1/2 cucharadita de vainilla
Para el Caramelo (Lezama en uno de sus artículos utilizó el término Gollería).
3/4 taza de azúcar
Y para el Merengue o Alfeñique como escuché en Baracoa adentro
2 claras
4 cucharadas de azúcar.
La operación de hacer posible esta arquitectura es muy fácil. En algunas familias se ha venido haciendo estas sorpresas de pan por muchos años.
Se le quita la corteza al pan (ideal si se hace con el cuchillo caliente) y cortarlo en rebanadas, aproximadamente 1 pulgada sin llegar al fondo de la masa, de manera que todas las rebanadas o lonjas queden unidas como los flejes de un acordeón o al decir de Nitza Villapol , las varillas de un abanico.
Mezclar el agua con el azúcar, dejarla hervir 5 ó 6 minutos. Luego añadir el vino y la canela y dejarla enfriar. Bañar detenidamente el pan con ese almíbar. Mezclar todos los ingredientes de la natilla menos la vainilla. Cocinarlo a fuego mediano revolviendo con una cuchara de madera preferiblemente de manera constante hasta que se note la espesura. Bajar la natilla del fuego, añadirle la vainilla y dejar refrescar. Colocar la natilla fría entre las rebanadas o lonjas de pan y cubrir todo el pan ligeramente. Dejarlo enfriar bien.
Derretir el azúcar como para hacer un caramelo, echarlo por encima a todo el pan relleno y cubierto con la natilla.
Hacer un merengue con las claras y el azúcar y adornar el dulce a su gusto. Servirlo bien frío. Esto da como para ocho raciones. Si yo soy uno de los invitados lo voy agradecer hasta el infinito.
Bueno a esta altura me ha dado hambre. Me detengo en Paradiso. Me detengo en esas páginas y cruza de manera fugaz una ensalada de remolacha y con el toque amarillo de la mayonesa la memoria comienza a cimbrear por esos caminos misteriosos en que comida y literatura convergen como si las sorpresas de José Lezama Lima se pudieran convertir, de repente, en Sorpresas de pan.













